Templo de Millones de Años de Tutmosis III

Perseas en la 13ª Campaña 2020 del yacimiento del templo de Tutmosis III

Está situado en la orilla occidental del Nilo a su paso por la ciudad de Luxor, entre el Assasif y el Khokha.

El principal objetivo de los trabajos en el templo de Millones de Años de Tutmosis III es ir más allá de las investigaciones iniciadas por los investigadores anteriores Daressy, Weigall y Ricke, con el fin de poner en valor este importante yacimiento, mediante la excavación arqueológica y la aplicación de las nuevas tecnologías. Un monumento excavado parcialmente en la montaña que tenía distintos niveles, a los que se accedía mediante rampas. Lamentablemente, la carretera que separa el pilono del primer patio no permite que se pueda conocer la estructura en su totalidad. Aquel gran conjunto arquitectónico estaba rodeado por un muro de adobe rectangular. Al interior se accede por un pilono de entrada situado al este. Tras él, el visitante cruzar dos patios para, finalmente, acceder a la terraza alta mediante una rampa central, flanqueada por ocho alcorques, cuatro a cada lado. En estos alcorques se han plantado perseas, simbólicos árboles asociados al culto solar, gracias a la recuperación de hojas y semillas.

Terraza Alta

En la terraza alta fue construido un pórtico con pilastras. Desde aquella parte se caminaba hacia el oeste, hasta alcanzar las salas hipóstilas. En el extremo occidental había diversas capillas, entre las que destacaban la del dios Amón -de la cual se han encontrado grandes bloques de piedra caliza- y la del propio Tutmosis III. En el sector meridional de aquel gran monumento había un santuario dedicado a la diosa Hathor, siguiendo una configuración similar al cercano Templo de Millones de Años de la Reina Hatshepsut en Deir el Bahari.

A unos 100 metros al norte del célebre Rameseum

Adosado al interior del muro norte había un sector de talleres y almacenes, distribuido en dos niveles y, en la esquina noreste, hemos encontrado evidencias de una ocupación de época posterior: un complejo arquitectónico ramésida que perteneció a Khonsu, primer sacerdote del templo que sería enterrado en la Tumba Tebana 31. Sus dos magníficos linteles, uno de arenisca y otro de caliza, están expuestos en el Museo de Luxor.


En el interior del muro sur, distribuido en dos terrazas, estaba el sector de viviendas para los sacerdotes muy cercano al santuario de Hathor. En aquella zona fueron construidas unas escaleras que permitían subir hasta la parte superior del muro, donde había un edificio de probable carácter administrativo.


SE HAN HALLADO ALGUNAS EVIDENCIAS DE ACTIVIDAD CONSTRUCTIVA EN TIEMPOS DEL FARAÓN AKHENATÓN EN DOS SECTORES DE ESTE GRAN COMPLEJO ARQUITECTÓNICO.

A lo largo de estos años han sido hallados numerosos materiales de interés. Miles de fragmentos de arenisca han permitido conocer datos sobre la distribución iconográfica del templo y confirmar que en sus muros hubo relieves e inscripciones sobre las victoriosas campañas de Tutmosis III en las lejanas tierras o las Fiestas de Jubileo de este faraón; un centenar de bloques de caliza y muchos fragmentos pequeños aportan datos sobre la importancia del dios Amón-Re y la damnatio que sufrió en tiempos del faraón Akhenatón. Estos bloques formaban parte de capillas, y de una de ellas hay localizados grandes fragmentos de arenisca abovedados que conservan inscripciones y figuras del Ritual de las Horas con signos en amarillo sobre fondo azul.

Se han podido recomponer casi la totalidad de algunas estelas de caliza que aportan interesantes datos históricos y religiosos. Por una parte, se pudo recuperar una estela en la que figuraba el rey haciendo ofrendas a Amón-Re. En su parte inferior se puede leer el nombre del sacerdote Re, primer sacerdote de Men-kheper-Re (Tutmosis III) en el templo, que ejerció sus responsabilidades en tiempos de Amenofis II. Otras estelas curiosas conservan partes o nombres de divinidades o hileras de ocas, aves vinculadas al dios Amón.

En lo que refiere a la estatuaria, muy fragmentada, destaca la parte inferior de una estatua de Tutmosis III de gran calidad que probablemente fue elaborada en época ramésida; la cabeza y parte del hombro de una gran estatua de Sekhmet, y la cabeza de lo que pudo ser una divinidad con rostro humano, ambas piezas de época de Amenofis III. Estas tres estatuas fueron esculpidas en granito negro. Otros fragmentos de estatuaria hallados por el equipo hispano-egipcio conservan nombres de personajes que estuvieron al servicio de Tutmosis III como el visir Useramón en caliza o el portador del Sello Real Senneferi en granito negro.

También se encuentra importante información histórica en tapones y recipientes de barro usados como contenedores de vino.

Han sido descubiertos centenares de fragmentos y muchos de ellos conservan elementos simbólicos, referencias a sus lugares de origen o nombres de personajes de la Casa Real que los enviaron al templo por razón religiosa o de aprovisionamiento. Entre los reyes cuyos nombres se conservan en esas piezas podemos mencionar a Tutmosis IV, Amenofis III, Tutankhamón, Horemheb, Ramsés I o Seti I. Y en lo que refiere a reinas, se pueden leer en algunas piezas los nombres de Teye y Nefertari.

Una observación especial merece los numerosos ostraca y fragmentos de papiro que contienen testimonios sobre la organización del templo en cuanto a sacerdotes, aspectos administrativos y rituales. Estos datos sobre su funcionamiento se complementan con objetos de vida cotidiana tales como herramientas de diversa índole, cerámica de variados tamaños, formas y texturas, así como figurillas de terracota, abalorios o escarabeos.

Las tumbas

Los trabajos en este yacimiento han permitido recuperar tumbas de diferentes épocas, añadiendo una amplia serie a la que, en su momento, excavó Weigall.

Siguiendo una línea cronológica, las tumbas halladas hasta el momento corresponden a las siguientes fases históricas:

  • Finales del Primer Período Intermedio y comienzos del Reino Medio: En un promontorio situado al exterior del muro perimetral norte han sido encontradas algunas tumbas y numerosos enterramientos sencillos excavados en la roca pertenecientes a la dinastía XI. La mayor parte de ellos consiste en un pozo y uno o dos nichos. Algunas de estas tumbas no habían sido saqueadas, de manera que se han podido recuperar objetos de ajuar funerario, como diversos reposacabezas, colgantes, un pectoral, un espejo, un recipiente de alabastro o dos maquetas de mesa con recipientes de libación elaboradas en caliza. También son especialmente relevantes tres bandejas de ofrendas cerámicas en perfecto estado de conservación. El estudio de los restos humanos está dando importantes resultados sobre el perfil de personas que allí fueron enterradas y algunas de sus enfermedades.
  • Dinastía XII y comienzos de la XIII: La mayor parte de estas tumbas se encuentra en el interior de lo que fue el templo, con excepción de una situada al exterior del muro norte y otras dos al exterior del muro oeste. Aquellos enterramientos tenían pozo que conducía a la cámara funeraria. Entre los hallazgos más destacados que han aportado estas tumbas destacan joyas de oro y plata, que actualmente pueden contemplarse en el Museo de Luxor, figurillas femeninas de fertilidad, fragmentos de cuchillos mágicos de marfil con divinidades protectoras grabadas, tapas con rostros humanos de madera estucados correspondientes a vasos canopos, fragmentos de maquetas o partes de ataúd rectangular de madera pintado con los característicos ojos. También cabe señalar dos hermosas estelas de caliza que conservan nombres de personajes de la sociedad tebana.
  • Dinastía XXII: Un hermoso y policromado cartonaje hallado en un nicho situado al exterior del muro norte. El correspondiente ataúd de madera estaba muy deteriorado a causa de los xilófagos, pero el cartonaje se pudo recuperar en su totalidad. Perteneció a un personaje llamado Amón-renef, que fue sirviente de la Casa Real y del dios Amón. El despliegue de elementos de protección con magnífica policromía incluye un escarabajo en la parte superior de la cabeza y, a lo largo del cuerpo las siguientes figuras: divinidades solares con alas desplegadas, los cuatro hijos de Horus, las diosas Isis y Neftis, el fetiche de Abydos y la presencia del dios Upuaut, sobre el cual, además, se conservan dos breves ensalmos. Como dato emotivo podemos señalar que se conserva buena parte de una reseca guirnalda de flores que alguien depositó sobre el ataúd antes de que éste fuera introducido en el nicho.
  • Finales del Tercer Período Intermedio y Época Baja: Tumbas situadas al exterior del sector noroccidental que pertenecen, en origen, a las dinastías XXV y XXVI. Algunas de estas tumbas tenían escaleras descendentes hacia las cámaras subterráneas y otras un pozo. Se ha podido recuperar la planta de la tumba número 22, que simulaba las particularidades de un templo, con pilono de entrada, patio y diversas estancias. En la cámara funeraria de esta tumba, a la cual se accedía mediante un pozo, fueron encontrados más de un centenar de trozos de momia correspondientes a unos sesenta cadáveres que habían sufrido profanación y, posteriormente, un segundo entierro. Aquel enterramiento ha permitido recuperar numerosos amuletos de gran calidad, entre los que destacan escarabeos alados, hijos de Horus y ojos Udjat. También son destacables numerosos fragmentos de cartonaje y sudarios con figuras e inscripciones.

La dimensión cronológica de este yacimiento se observa en la circunstancia de que entre las tumbas más antiguas y las más recientes hay una diferencia que se acerca a los 1400 años.

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