El faraón Tutmosis III

Tutmosis III (ca. 1479-1425 a. C.), hijo de Tutmosis II y de su esposa secundaria Isis, fue uno de los reyes más importantes de toda la historia de Egipto. Su padre murió prematuramente cuando él era un niño y ello motivó una regencia dirigida por Hatshepsut, media hermana y esposa principal del faraón difunto. Años más tarde, la regente se autoproclamó “rey” y gobernaría Egipto durante un largo período de tiempo. Poco se sabe sobre el joven príncipe en aquella época, aunque algunas inscripciones señalan que, a finales de ésta, comandaba tropas para reprimir rebeldes. 


Tutmosis III tuvo dos esposas: Satiah y Merytre Hatshepsut, la que sería madre de su sucesor, el príncipe Amenofis. Su actividad constructiva se vio favorecida por su longevidad y la cantidad de riquezas que acumuló Egipto bajo su reinado. Levantó templos por todo el país. La política, los ancestros, la botánica y la zoología fueron sus grandes pasiones.

Relieve de Hatshepsut o Tutmosis III, 1479-1425 BC. Tebas, Deir el-Bahari, Egipto. Nuevo Reino, dinastía 18, reinado de Hatshepsut / Tutmosis III, 1479-1425 a. C. Piedra caliza pintada; total: 22,8 x 16,6 x 3,8 cm (9 x 6 9/16 x 1 1/2 pulg.). Museo de Arte de Cleveland, donación de John Huntington Art and Polytechnic Trust (1920.1995)

Tras la desaparición de Hatshepsut, y sin apenas tiempo para la coronación, el joven rey condujo al ejército para aplastar una coalición de ciudades y territorios asiáticos en la estratégica ciudad de Meguido. Allí conseguiría un gran triunfo y diseñaría un ambicioso programa de conquistas, dividido en cuatro fases que englobarían hasta dieciséis campañas: ocupación de las costas de Palestina, Líbano y parte de Siria, con la consecuente consolidación de posiciones; ataque a la ciudad de Qadesh, cuyo gobernante había sido uno de los impulsores de la hostilidad contra Egipto; ofensiva contra el poderoso reino de los mitannios, llegando a cruzar el Éufrates, y defensa de las posesiones imperiales ante sublevaciones de dirigentes locales y actos hostiles de los mitannios.

Simultáneamente a la ofensiva asiática, el faraón trasladó los límites de Egipto hasta la cuarta catarata del Nilo. 

Con el fin de preservar tan vastas conquistas, Tutmosis III dedicó especial atención a la diplomacia y a las cuestiones administrativas:

  • En los territorios nubios la figura del gobernador, conocida como virrey de Kush, aumentó notablemente su radio de acción en una zona que había sido dividida en dos provincias: Nubia y Kush. El objetivo prioritario de la autoridad egipcia era garantizar la llegada de oro y productos exóticos del centro de África, con lo cual las guarniciones controlaban el curso del Nilo y enclaves estratégicos en el desierto.
  • En las posesiones asiáticas se efectuó un sistema similar al anterior. Fuentes escritas posteriores citan tres provincias: AmurruCanaan y Upe. Cada una tenía un gobernador que estaba al frente de pequeñas guarniciones acantonadas estratégicamente. Su función esencial era la recaudación de tributos consistentes básicamente en productos manufacturados, delegando en los jefes locales las demás responsabilidades. El primer gobernador egipcio en tierras asiáticas fue el general Djehuty, hombre de confianza de Tutmosis III que devendría mítico.

Los gobernantes foráneos estaban obligados a enviar a sus hijos a la Corte egipcia para que recibieran una educación adecuada y pudieran ser utilizados como rehenes si se producían rebeliones.

TUTMOSIS III

En cuanto a política interior, Egipto estaba dividido en dos grandes unidades administrativas: el territorio del norte, que abarcaba el delta y parte del Egipto central hasta Assiut, y el del sur, que incluía el resto del país hasta Elefantina. Al frente de sus respectivas administraciones había un visir, considerado jefe ejecutivo de la Casa Real.

Se han conservado fuentes escritas sobre las dos esposas de Tutmosis III: Satiah y Merytre Hatshepsut -madre de su sucesor, el príncipe Amenofis-.

En agosto de 1916 se encontró una tumba intacta en la necrópolis tebana donde se hallaron tres cuerpos que correspondían a tres nuevas esposas asiáticas de rango inferior a las anteriores: Menhet, Menui y Merti.

Cuando las autoridades del Ministerio de Antigüedades egipcio examinaron las tumbas todo lo que quedaba en el lugar eran algunos objetos desechados por los ladrones del Qurna. Originariamente se encontraron tres sarcófagos intactos en el sitio. Las joyas y los objetos se saquearon mientras el material orgánico: ofrendas alimenticias, las telas, la madera y las momias se habían desintegrado debido a la humedad que se filtraba a través de los acantilados superiores. El ajuar funerario fue adquirido en el mercado negro de antigüedades y gran parte de ellos se encuentran en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.



La actividad constructiva de este faraón se vio favorecida por su longevidad y la cantidad de riquezas que acumuló Egipto bajo su reinado. Hay constancia de que se levantaron templos por todo el país. Algunas de sus obras más significativas se encuentran en Karnak, donde construyó, entre otros monumentos, el célebre Akh Menu y el séptimo pilono. Pero también en el oeste de Tebas se erigieron joyas arquitectónicas, como su propio templo de Millones de Años, un templo en Medinet Habu y otro en Deir el-Bahari. Fuera de la capital hay evidencias escritas o arqueológicas sobre sus templos en muchos lugares, siendo algunos de los más representativos: Buto, Heliópolis, Armant, El Kab, Elefantina, Amada o Semna.

Mención especial merece su tumba del Valle de los Reyes. Las paredes de la antecámara, con un catálogo de divinidades escrito en cursivo, y de la cámara funeraria, cuya forma de cartucho alberga una versión completa del Amduat (“Libro de lo que hay en el Mundo Subterráneo”), aportan mucha información sobre la religión egipcia.

Tutmosis III no se dedicó solamente a la política. Para él los ancestros eran importantes y así lo demuestran fuentes que indican cómo honró la memoria de su padre, Tutmosis II, y de su abuelo, Tutmosis I. Yendo incluso más allá, bajo su reinado se elaboró una lista de reyes y se rindió homenaje a Sesostris III, un gran faraón que en el pasado había extendido las fronteras de Egipto por territorio nubio.

Desde el punto de vista cultural, este rey tuvo especial interés por aspectos de botánica y zoología, según demuestran las paredes del conocido como “jardín botánico” de Karnak, que presentan plantas y animales que llegaban a Egipto desde tierras foráneas.

La talla política de este soberano sería recordada durante siglos. El faraón Seti I, padre del célebre Ramsés II, siguió pautas estratégicas que ya había marcado Tutmosis III, y, a lo largo de los siglos, se elaboraron millares de escarabeos que portaban su nombre de entronización: Men-kheper-Re.