La evolución de los trabajos de conservación y restauración en el yacimiento del templo de Tutmosis III

por Maria Antonia Moreno

Desde el inicio en 2008, uno de los objetivos preferentes del Proyecto de excavación y puesta en valor del templo de Tutmosis III ha sido su conservación a corto, medio y largo plazo.

Tal como se puede observar en nuestra página web, las actividades para recuperar los materiales desde el momento de su exhumación han acompañado las tareas arqueológicas. A lo largo de trece años los criterios que se establecieron en el Proyecto han ido cambiando y adaptándose a las necesidades y prioridades que se plantean en cada campaña. 

Los criterios e intervenciones siguen las directrices marcadas por el Ministerio de Turismo y Antigüedades Egipcio que implementa todas las políticas relacionadas con las antigüedades. También se siguen normas y consejos de instituciones internacionales relacionadas con la conservación tales como ICCROM (International Centre for the Study of the Preservation and Restoration of Cultural Property), ICOMOS (International Council of Monuments and Sites) e ICOM (International Council of Museums).

El trabajo de conservación y restauración in situ en el templo de Millones de Años de Tutmosis III es una escuela de aprendizaje continuado que nos presenta retos diarios que se deben solventar, en ocasiones con metodología y criterios básicos.

Maria Antonia Moreno, restauradora y conservadora.

En estas tareas, la ayuda y colaboración de los restauradores egipcios es fundamental porque nadie mejor que ellos conocen los materiales. Tienen una tradición y experiencia arqueológica de muchos años, tanto en la extracción de piezas en el yacimiento, como en su movimiento y restauración. 

El trabajo de restauración se ha hecho siempre con los restauradores egipcios, tanto inspectores como técnicos y ayudantes. Para facilitar el intercambio de conocimientos se han confeccionado fichas de tratamientos específicas, para cumplimentarlas de manera conjunta tanto en español como en árabe, con la finalidad de establecer un hábito de trabajo en común. Toda esta información se vuelca en una base de datos específica de restauración. 

La evolucion de los trabajos de restauración en Tutmosis
Modelo de ficha utilizada en el tratamiento de restauración del equipo de Myriam Seco.

Tipo de intervenciones

Las intervenciones de restauración se basan en varios criterios básicos:

  • Documentación detallada de cada una de las intervenciones. 
  • Tratamientos sencillos y fáciles de llevar a cabo. 
  • Empleo de productos y materiales:
  1. fáciles de eliminar
  2. reversibles
  3. fáciles de adquirir en la zona
  4. inertes / neutros / ligeros
  • Manipulación mínima y en ocasiones provisional.  
  • Reversibilidad de las técnicas de restauración, sin disminuir su efectividad. 

Los tratamientos que se realizan están condicionados por varios factores: la duración de cada campaña, los trabajos de la excavación y las propias áreas de trabajo. La labor del restaurador es siempre ayudar a los arqueólogos, epigrafistas e historiadores en las tareas de estudiar los objetos. El periodo de cada campaña, siempre limitado, obliga a priorizar las intervenciones marcadas por el estado de conservación de los materiales y su importancia desde el punto de vista histórico y arqueológico. Estos factores están muy relacionados entre sí.

Durante las primeras campañas el objetivo fue recuperar todos los bloques de piedra caliza y arenisca que conservan inscripciones y pinturas y que se encontraban guardados en un almacén construido junto al muro oeste en el interior del edificio, tras las excavaciones realizadas por el egiptólogo inglés Arthur Weigall en 1906. 

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El almacén de Weigall al inicio del Proyecto en 2008 y tras su organización y limpieza.

El trabajo se centró en documentar y restaurar cada uno de los fragmentos; esta operación ayudaba a los arqueólogos y epigrafistas a estudiar los relieves que constituían los muros del templo. Los restauradores llevaron a cabo tratamientos de limpieza, consolidación, pegado y reunificación de muchos bloques, con el fin de poder restituir en la medida de lo posible la estructura arquitectónica original. 

Dos tipos de intervenciones se realizan desde inicio: en el templo, sobre estructuras y elementos arquitectónicos y en los objetos que se exhumaban a lo largo de cada campaña. La consolidación y reintegración volumétrica de muchos pavimentos ha sido una constante cada campaña, especialmente en la zona sudoeste del edificio dedicada a la diosa Hathor. Para ello se han empleado morteros a base de cal, arena y hêba, con mezclas ocasionales de ladrillo triturado y gravas de granulometría variada –zalata-, que confieren a las mezclas resistencia y son fáciles de trabajar. 

Parte del pavimento del yacimiento del templo de Tutmosis III tras su restauración.

En ocasiones ha sido necesario desmontar provisionalmente algunas zonas del templo, pavimentos y muros, para facilitar los procesos de excavación que posteriormente se han vuelto a reinstalar in situ. El trabajo al unísono con los arqueólogos ha sido siempre constante. 

Uno de los muros del templo de Tutmosis III desmontado.
Muro remontado in situ.

Los tratamientos de restauración de los restos de enlucidos que cubrían el interior y exterior del edificio han sido y son continuos, así como la supervisión de la evolución de su estado de conservación a lo largo de los años. Estos revestimientos parietales de color blanco se aplicaron sobre los muros de ladrillo de adobe y sobre tres capas de morteros hechos con barro, paja y de diversos grosores. La restauración ha consistido en consolidar las capas interiores de estos enlucidos mediante inyecciones de productos afines y la reintegración o relleno de lagunas con morteros a base de barro, polvo de caliza y pasta de cal apagada. 

Desde hace varias campañas se están realizando pruebas con goma arábiga para aglutinar los morteros de granulometría más fina, especialmente los que se usan para el relleno de pequeñas lagunas. Los resultados hasta el momento son buenos, pero es importante ver su resistencia al paso del tiempo.

Trabajando los hallazgos: objetos y esculturas

Los objetos muebles recuperados y restaurados a lo largo de las campañas han sido innumerables, de variada composición y amplia cronología. Los hay de naturaleza orgánica e inorgánica que formaban parte de la ornamentación del templo y de ajuares funerarios. Se trata principalmente de esculturas y objetos que se han exhumado en las tumbas, tales como ataúdes, pequeñas figuras y escultura, vasijas y piezas de cerámica, adornos y abalorios de fayenza, piezas de madera, objetos de barro, metal y otros enseres que acompañaban al difunto en la otra vida.

En los primeros años las tareas de restauración se realizaban dentro del recinto del templo, habilitándose mesas de trabajo bajo sombrillas que se desplazaban en distintas zonas, según las necesidades diarias.  Con el paso del tiempo se ha establecido una zona permanente de trabajo o pequeño taller, en la parte oeste del exterior del edificio. 

Fatima Khairi Mohamed, restauradora del Equipo de Tutmosis III en el pabellón de trabajo portátil en el yacimiento. 

Debido a la duración limitada de cada campaña, en ocasiones, resulta imposible finalizar los tratamientos. Es por ello que es importante el uso de materiales estables y neutros que soporten un almacenamiento prolongado durante meses y su adecuada preservación hasta el año siguiente. La revisión periódica y detallada de cómo han evolucionado los bienes muebles e inmuebles restaurados con anterioridad resulta fundamental. Esta tarea de control anual se realiza al inicio de cada campaña, especialmente de los materiales conservados al exterior. 

En los últimos años se vienen desarrollando labores de conservación preventiva que consisten, fundamentalmente, en el almacenamiento de objetos con materiales de contacto estables e inertes tanto física como químicamente. Son embalajes que amortiguan los choques y evitan roturas, no abrasivos y sólidos. En ocasiones se emplean productos sencillos de la zona, escogidos y adecuados para cada objeto en particular. 

Maria Antonia Moreno en el almacén del yacimiento restaurando cartonajes hallados junto a la egiptóloga France Jamen.