La doctoranda de la Universidad de Sevilla estudia los tapones de arcilla recuperados en el yacimiento de Lúxor, un material poco atendido hasta ahora que puede aportar nuevos datos sobre la vida cotidiana y la organización del templo.
Sara Navaz Ayesa lleva cuatro años vinculada al proyecto del templo funerario de Tutmosis III, en Lúxor. Llegó en 2019 como estudiante del Grado en Historia con Diploma en Arqueología de la Universidad de Navarra. Tras finalizar el Máster de Arqueología de la Universidad de Sevilla y, tras realizar un trabajo de fin de Máster relacionado con la egiptología, bajo la dirección de Myriam Seco Álvarez, ha iniciado su tesis doctoral. Su investigación se centra en los tapones recuperados durante las excavaciones.

Estos materiales, a menudo relegados frente a otros hallazgos arqueológicos, constituyen un campo de estudio que todavía ofrece muchas posibilidades. El trabajo de Sara consiste en revisar las piezas, documentarlas con detalle y estudiar la información que pueden proporcionar. Una tarea que se desarrolla en paralelo a las excavaciones y que requiere la colaboración de especialistas de distintas disciplinas.
Conversamos con ella, nos explica cómo surgió el tema de su tesis, qué supone investigar materiales que hasta ahora habían recibido poca atención y cómo la documentación arqueológica permite conservar información útil para futuras investigaciones.


¿Sara, cómo surgió el tema de tu tesis doctoral?
Yo quería hacer una tesis doctoral porque me gusta mucho la investigación, pero al principio no sabía sobre qué tema trabajar. Tenía claro que quería dedicarme a Egipto, aunque estaba un poco perdida. Entonces hablé con Myriam Seco y le pregunté si podía proponerme algún tema y dirigir mi tesis. Fue ella quien me planteó la idea de estudiar los tapones de arcilla.
¿Qué posibilidades de investigación ofrecen estos materiales?
Tenemos la suerte de contar con los materiales en el propio proyecto, sin necesidad de buscarlos en diferentes museos. Además, disponemos de un corpus muy amplio, con piezas de distintos tipos y procedencias. Mi trabajo consiste ahora en revisar poco a poco todos esos materiales. Durante estos tres meses en Lúxor estoy centrada especialmente en esa tarea, que es fundamental para conocer mejor las piezas y preparar su estudio.

¿En qué consiste tu trabajo diario en el almacén del yacimiento?
Ahora estoy en una fase que llamo de registro. Los materiales ya están inventariados, pero quiero profundizar en cada pieza y revisar aspectos que quizá no se habían documentado con detalle anteriormente. En algunos casos, las descripciones existentes son muy básicas. Mi objetivo es completar esos registros para que cualquier persona que quiera consultar las piezas en el futuro pueda comprender la información que contienen. No se trata sólo de que yo entienda mis fichas, sino de que también resulten útiles para otros investigadores.

¿Por qué son interesantes los tapones de arcilla desde el punto de vista arqueológico?
Es un material que suele pasar bastante desapercibido. Por una parte, existe un sesgo de conservación: al ser de arcilla, algunas piezas son frágiles y no siempre se conservan bien. Por otra, tradicionalmente se ha prestado más atención a otros hallazgos, especialmente a los objetos considerados tesoros en las excavaciones antiguas. Ahora trabajamos con metodologías arqueológicas que permiten estudiar también estos materiales. Aunque existen algunas publicaciones sobre hallazgos de este tipo, como los relacionados con Malqata, Ramesseum o Tutankamón, en nuestro proyecto vamos a centrarnos específicamente en ellos para investigar qué información pueden ofrecernos. Todavía hay mucho por estudiar y queremos comprobar qué podemos conocer a partir de estas piezas.

¿Qué información pueden aportar sobre la vida cotidiana y la organización del templo?
Precisamente, el interés está en estudiar un material que hasta ahora no había recibido toda la atención que merece. La revisión detallada de las piezas puede abrir nuevas preguntas y ayudar a comprender aspectos de la actividad cotidiana y de la organización del templo. Para llegar a esas conclusiones es necesario estudiar los materiales de forma sistemática, documentarlos y relacionarlos con el contexto arqueológico en el que aparecieron.
Tu trabajo también requiere colaborar con especialistas de otras disciplinas del equipo Tutmosis III. ¿Cómo es esa relación con el resto del equipo?
La colaboración es fundamental. Por una parte, están los arqueólogos Inmaculada Delage, Marta Gómez y Manuel Abelleira que recuperan las piezas durante las excavaciones. Su trabajo es imprescindible para que después podamos estudiarlas. También consulto a especialistas de otras áreas. Por ejemplo, hablo con Javier Martínez Babón, el epigrafista, cuando necesito ayuda para interpretar algún jeroglífico. Mi conocimiento de la escritura jeroglífica es todavía básico, así que me interesa preguntarle qué lee en determinadas piezas. Con María Antonia Moreno, por ejemplo, puedo comentar cuestiones relacionadas con los materiales y la conservación preventiva. Creo que es muy importante trabajar de forma interdisciplinar, especialmente en un proyecto arqueológico. Cada especialista aporta una perspectiva diferente y eso ayuda a interpretar mejor los materiales. Además, saber que puedo consultar al resto del equipo cuando surge una duda es una parte muy valiosa del trabajo.

Llevas cuatro años en el proyecto y has pasado de la excavación a la documentación y el inventario. ¿Cómo ha cambiado tu perspectiva sobre la arqueología?
Yo estudié arqueología y estaba muy acostumbrada al trabajo de campo, como el que realizan otros compañeros del equipo. La oportunidad de trabajar en documentación me ha permitido comprender mucho mejor cómo se registran los materiales, cómo funciona el sistema de inventario y cómo debe aplicarse. También he aprendido a valorar la importancia de conservar y almacenar correctamente las piezas para que puedan estudiarse en el futuro. Por eso, la documentación no consiste únicamente en registrar lo que tenemos ahora. También significa preparar los materiales para que puedan servir a investigaciones futuras. Pasar del campo al almacén me ha dado una perspectiva diferente del trabajo arqueológico.
¿Cómo ha sido tu evolución desde que llegaste al proyecto?
El primer año tienes más dudas y preguntas porque debes aprender un sistema de trabajo que ya existe y que no has creado tú. Observas mucho, preguntas y poco a poco vas comprendiendo cómo funciona todo. Con el tiempo empiezas a desenvolverte con mayor autonomía, aplicas lo aprendido y puedes avanzar en las tareas con más seguridad. Mi objetivo es que ese trabajo siga funcionando correctamente. Por ahora no se nos ha perdido nada, así que estupendo. (Risas).

¿Cómo planteas los próximos años de tu investigación doctoral?
El registro va a seguir siendo una parte importante de mi trabajo. Tenemos la suerte de formar parte de un proyecto que continúa activo y en el que siguen apareciendo materiales arqueológicos. Por eso, no trabajamos con un corpus cerrado: a medida que avanzan las excavaciones, se incorporan nuevas piezas que también habrá que estudiar. Al mismo tiempo, quiero empezar a dar a conocer los resultados y las cuestiones que vayan surgiendo durante la investigación. Es importante difundir el trabajo, pero también explicar qué son estos materiales y por qué merece la pena estudiarlos. Para ello, habrá que hablar con otros investigadores, intercambiar ideas, debatir y presentar los resultados en congresos, artículos científicos y publicaciones. Todo ello permitirá avanzar poco a poco en la tesis.


Después de estos tres meses en Lúxor, ¿cómo continuará tu trabajo cuando regreses a España?
Cuando vuelva, tendré que revisar y analizar los datos recopilados. Hay tareas que requieren tiempo y que aquí no puedo completar, como editar individualmente todas las fotografías que estoy haciendo. También trabajaré en el análisis de los datos y en cuestiones estadísticas. Paralelamente, empezaré a preparar publicaciones y otras formas de dar a conocer estos materiales dentro de su contexto arqueológico: el templo funerario de Tutmosis III. La investigación continuará con el análisis de la información obtenida en el yacimiento y con la preparación de resultados que puedan compartirse con la comunidad científica.


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